En muchas organizaciones el desgaste emocional de los líderes solo se detecta cuando ya existen señales evidentes como conflictos, rotación o bajo desempeño. Sin embargo, antes de que esto ocurra suele aparecer un fenómeno menos visible: el desgaste silencioso en mandos medios. Son líderes que continúan cumpliendo objetivos, pero comienzan a experimentar irritabilidad, aislamiento en la toma de decisiones y dificultad para delegar. Este tipo de desgaste no siempre se resuelve con programas de bienestar o capacitación en liderazgo. En algunos casos requiere un espacio profesional de contención y elaboración que permita recuperar claridad emocional y capacidad de decisión. Comprender este fenómeno es clave para las áreas de Recursos Humanos que buscan fortalecer la salud organizacional y el desempeño sostenido de sus equipos directivos.