El certificado que dice que todo está bien

Finalmente concluyeron las semanas de estrés y exceso de trabajo. El sistema registra que el 94% de los colaboradores contestaron. Las respuestas caen dentro de los rangos esperados. El expediente queda cerrado. Ya cumplimos con lo que pide la norma.

Pero algo no cuadra.

La misma persona que marcó «rara vez» en «me siento bajo presión» lleva meses llegando tarde los lunes, se molesta la mayor parte del tiempo. El equipo que evaluó niveles bajos de riesgo lleva meses sin reuniones de seguimiento, las metas se logran en el último momento. La directora de área que dijo sentirse bien también dijo, en el pasillo, que ya no sabe para qué hablar si nadie va a cambiar nada.

No es que mientan. Es que algo en el sistema no embona, pareciera que la gente trabaja sin sentido, sin un motivador real.

La NOM-035 fue diseñada para identificar factores de riesgo psicosocial detectando conductas y comportamientos «adecuados». De alguna manera eso tiene sentido: la norma mide la carga de trabajo excesiva, jornadas prolongadas, falta de claridad en las tareas, exposición a violencia laboral. Situaciones que se pueden observar, registrar y prevenir.

Lo que la norma no puede hacer, porque ningún instrumento puede hacerlo, es construir la conciencia a nivel individual.

Cuando el malestar se normaliza y se convierte en parte de la vida, se corre el enorme riesgo de considerarlo parte de la vida laboral, la vida adulta. Permitirlo provoca que esto sea el ruido de fondo de cada día. La persona no lo registra como señal de alarma porque ya no recuerda cómo se siente sin él. Contesta evaluaciones, encuestas y cuestionarios desde ese mismo malestar y apatía, y pareciera que el resultado termina siendo óptimo a nivel empresa.

Se trabaja en pro del resultado y la meta organizacional, porque siempre se puede reemplazar a la persona, la meta organizacional siempre está por encima de las personas.

Por eso es necesario preguntarnos qué más hay detrás del desgaste, por qué lo permitimos, por qué lo normalizamos.

Hay preguntas que el instrumento de la NOM-035 no puede formular: ¿Cuándo fue la última vez que terminaste un día de trabajo sintiendo que habías hecho algo que importa? ¿Puedes distinguir cuándo tu agotamiento viene del trabajo y cuándo viene de algo más profundo? ¿Puedes nombrar lo que te incomoda de tu rol, o solo sabes que algo no va?

Esas preguntas pareciera que no tienen cabida, ya que no le corresponde a la empresa responderlas. Pero son exactamente estas preguntas las que pueden permitir distinguir a alguien que necesita un ajuste en sus condiciones laborales de alguien que necesita algo diferente.

Sin esa distinción, cualquier intervención se convierte en trámite. Cumple la función legal. No cumple la función de cuidado.

Cumplir sin el deseo de cuidar y sin el interés de ocuparse por el bienestar de la persona es sin duda una situación de riesgo que deberíamos evitar.

La norma te pide atender, sería importante preguntarnos qué estamos haciendo hoy que permita una atención real y de fondo.

La STPS lo dice con claridad: la NOM-035 no es una herramienta de evaluación psicológica ni un test clínico. No diagnostica personas. Identifica condiciones de trabajo que representan riesgo.

Lo que la norma sí pide, cuando se detecta riesgo, es que se atienda.

Atender no es aplicar otro cuestionario. No es un taller de resiliencia de dos horas. Atender es crear un espacio donde la persona pueda empezar a ver lo que ella misma dejó de observar y percibir.

Eso es lo que hago como psicoterapeuta dentro de las organizaciones.

No es un beneficio superficial que solamente busca cumplir. Es un proceso individual donde el colaborador trabaja con un terapeuta para desarrollar la conciencia personal que ningún instrumento puede construir desde afuera. El proceso funciona así: Recursos Humanos detecta una señal de alarma y hace la referencia. El colaborador accede a sesiones individuales en línea. La empresa cubre el costo. RH recibe un registro mensual de sesiones, sin contenido de lo tratado.

El cuestionario identifica la condición. El proceso atiende a la persona.

¿Tu organización está atendiendo, o solo documentando?

El cumplimiento documental de la NOM-035 es el piso, no el techo. Hasta dónde está dispuesta tu organización de acompañar y cuidar el bienestar individual.

Lo que distingue a una organización que toma en serio la norma de una que la usa para cerrar un expediente es si, después de aplicar el cuestionario, alguien se pregunta: ¿Esta persona está bien de verdad, o solo respondió lo que sabe responder?

Esa pregunta no tiene respuesta en el papel. Tiene respuesta en un proceso.

Si esa pregunta incomoda más de lo que aclara, puede valer la pena conversarlo. No para resolver todo de golpe, sino para empezar a distinguir qué necesita cada persona en tu organización y qué está en manos de la empresa hacer al respecto.

Agenda una conversación de diagnóstico en: calendly.com/gerardo-maillard/diagnostico

#NOM035 #RecursosHumanos #SaludMentalEnElTrabajo #PsicoterapiaEnLasOrganizaciones #BienestarLaboral #RiesgosPsicosociales